추천중입니다.
닫기 블로그로 보내기


설정된 블로그가 없습니다.

블로그 설정하기

슬라이드를 블로그에 보내는 중입니다.
Flor Bosco
0
0180
2010.06.22 05:11:02
Entrecista a Flor Bosco, por parte de Enrique Rangel en el HERALDO del BAJÍO
마가린 바르기bookmarkr.netmetagsWzd.com네이버에 북마크하기다음에 북마크하기HanRSS에 북마크하기이올린에 북마크하기Pumfit에 글 올리기News2.0에 투고하기del.icio.us에 북마크하기
URL Copy_btn
EMBED Copy_btn
작성자가 등록한 다른 큐
    댓글을 작성하기 위해서는 먼저 로그인 하셔야 합니다.
    현재 댓글의 수는 0 개 입니다.
    Page 0: Page 1: ¿Qué clase de mundo es este que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano? “ JOSÉ SARAMAGO (IN MEMORIAM) 4 • ESPECTÁCULOS SÁBADO 19 DE JUNIO DE 2010 • EL HERALDO DE LEÓN FOTO: ESPECIAL LAS GLORIAS de Don Porfirio. Óleo de Chávez Morado ANDRÉS VILLANUEVA A partir del 9 de junio y hasta el 10 de octubre, el Museo de Arte e Historia del Forum Cultural Guanajuato, vestirá a su sala Luis García Guerrero con 172 piezas entre murales a escala, pinturas, libros, cuadros, obras de colección, relatos, bitácoras, fotografías y un sinfín de imágenes del inigualable artista guanajuatense José Chávez Morado. Con la exposición temporal “Alegorías de una Nación. México en la mirada de Chávez Morado”, el MAHG logra encapsular la esencia de las demandas culturales de la sociedad de los años vividos por el pintor y muralista, pues lleva de la mano al espectador a un gráfico recorrido por el México que le tocó vivir y que tanto amó el artista oriundo de Silao y nacido un año antes de la Revolución Mexicana. Dentro de esta galería Chávez Morado habla figuradamente de México con sus obras de caballete además de sus murales. Los trazos, sus dibujos, las caricaturas irónicas, sus pinturas al óleo, toda una cultura vocera de las costumbres y tradiciones mexicanas, que atendió un compromiso social con la gente de sus entonces en cada una de sus creaciones. “Duermevela”, “Las glorias de Don Porfirio”, “Con una piedra se matan muchos pá jaros nalgones”, “El retorno de Quetzalcóatl”, “El pluralismo político”, “Autorretratos”, son algunos de los títulos de los murales, litografías y dibujos que se pueden apreciar en la sala. Con esas y otras virtudes alegóricas denotan la insignia que el propio autor declaró en repetidas ocasiones “El putrefacto existencialismo no nos ha tocado”. Sin dejar en segundo término, la exposición también remite a lo que él califico como al ”oído, ojo y voz de su arte”, la mujer que tanto amó, pues hablar de él, es hablar de la artista rusa Olga Costa, de la cual hay mención con su “Naturaleza Muerta con frutas” y “Paisaje”. Ver a México a través de la mirada de José Chávez Morado es “maximizar la grandeza de un país multicolor, es captar las imágenes de los fogonazos de vida que la luz lleva a los ojos de cada persona y a sus mentes”. La ex posición “Alegorías de una Nación. México en la mirada de Chávez Morado” no rehuirá a las consecuencias del artista, pues aunque venga lo que venga, él hizo lo que él pudo y no regateó esfuerzos como en su bitácora de 1980 señala. Florí aBosco: zoolog fantástica ENRIQUE RANGEL Ella es un misterio. Como el que ingresa en la belleza de sus ojos café claro y que sus manos convierten luego, a través del ready made inven tado por Duchamp, en un ensamble de luz y sombra, en un muestrario vivo de zoología fantástica. Tiene aves, espinas, ojos, muñecas rotas, iconografía religiosa y sangre en la memoria. Aunque se pierde en la tragicomedia de la existencia, vuelve siempre, tan luminosa, tan Flor Bosco. Ingresar al mundo de esta genial mujer que ha dado un nuevo esta mento al arte-objeto es algo maravilloso. Su estudio, en una casona del Barrio Arriba, está precedido por jaulas con decenas de aves canoras, una sala con porcelanas finas, pinturas y esculturas, el ladrido de tres perros afganos en el patio, un pavorreal pavoneándose y un limonero. Una fina tela negra con motivos de telaraña y el suspenso corazón sagrado de Cristo en hojalata, son lo primero que ven los ojos al in- gresar, y son una metáfora perfecta para describir lo que hay dentro de su lugar de trabajo. Frente al arte de Flor Bosco, inevitablemente el corazón ya ha quedado atrapado en esa telaraña de misteriosos objetos que contienen su esencia: una infancia prolongada. Hija del pintor Juan Bosco, cuando niña, Flor, quedó impac tada al ver las obras de Francisco Goya y Diego Velázquez que amaba su padre. Y soñó, en principio, con pintar igual. “Yo creía que podía dibujar mundos distintos al que vivía. Esa sensación se quedó en mí muchos años hasta que la olvidé”. Esta cuestión (de mi obra) surgió muy natural. Me gustaban los juguetes, me gustaban los animales, y cuando me di cuenta que no po día dibujar ni esculpir excelentemente, lo tomé como un juego. “Los animales forman parte de mi trabajo porque busco antropoformizar los objetos, cuando me di cuenta que no iba ser artista me dije, bueno, pues entonces voy a jugar. Así nació mi taller. Al principio me maravilla ba mucho al decirme ‘mira qué surgió’. Hoy es distinto, ya no hay tanta ingenuidad, hoy tengo un estilo. Además, hoy el arte contemporáneo permite que el concepto rebase la técnica”, son las palabras de Flor para reseñar sobre su iniciación en el mundo del arte. Tiene 40 años. Su signo zodiacal es Cáncer. Le gusta el tango, la música barroca y tiene una caraluna rematada por estrellas que son sus ojos. Ella misma es una creación de sí misma. Por ello se ha inventado desde vestidos de terciopelo violeta con escapularios o anillos diseñados por su imaginación, y se cubre a veces con paños vaporosos que la colocan entre el oriente y la luna. “Siempre tenía muchas preguntas y nadie me las respondió”, es su respuesta al por qué ha logrado transgredir la visión de las cosas con su obra. Aunque ha causado fuertes polémicas, por atreverse a crear un Nacimiento con cucarachas, por ejemplo, o mezclar la iconografía religiosa en tortuosas creaciones, Flor no considera que atente contra su fe, porque es católica y la religión siempre ha estado presente en su casa y vida. “Yo nada más estoy utilizando lo que hay siempre a mi alrededor y es lo que he visto siempre en mi vida. Para mí son muy importantes (los símbolos religiosos, las espinas) porque no las puedo desligar de lo que significan en mi obra, el dolor de Cristo, el dolor que cargamos todos y que lo tenemos culturalmente metido, ya deja si eso es o no es cierto, pues, está en mí. “Desde niña me preguntaba ‘No entiendo porqué tanta sangre y violencia en el templo si es un lugar de paz’, como niña te haces tanta pregunta, pero de verdad no hay respuesta”. Desde hace 10 años, en que por vez primera expuso su obra, Flor ha ido refinando ese humor negro que la caracteriza y que patentiza su condición de orgullosa mexicana -por ello gran parte de sus creaciones tie- nen elementos del arte popular (sirenas, diablitos, corazones, máscaras, etc.)-, que nos muestra los tiempos que hoy vivimos. Ahí estamos reflejados de alguna forma. Ahora busca en la filosofía nuevos caminos para ensamblar creaciones más trascendentales en su vida, ha cursado la instalación como un recurso más de su creatividad, genera talleres de creación in situ, y cada día encuentra más éxito en el desarrollo de su joyería. “No inventé el hilo negro, pero ahora sé que soy una mujer posmoderna, y he comenzado a tener una reflexión sobre mi individualidad en el mundo. Y me digo ‘ni soy tan individual, ni soy tan rara, ni soy incomprendida’, con el trabajo me di cuenta de que todos nos sentimos incomprendidos, todos tenemos ese sufrimiento que no sabemos de dónde viene”, es el comentario de Flor Bosco sobre el misterio de su obra, donde paradójicamente lo muerto adquiere vida, donde los pájaros de su infancia y su presente, cantan con un lenguaje nuevo que cautiva. La ironía de la grandeza ANDRÉS VILLANUEVA Jorge Juanes: arte disonante ANDRÉS VILLANUEVA ¿Alguna vez has sentido que la grandeza te persigue? ¿que la inmensidad envuelve a las mi niaturas?, ¿que muchas veces dejas pasar los detalles de la cotidianidad?, ¿que no ves más allá de las modas impuestas, de las reglas medidas, de los parámetros sociales? De lo que es lo bello y lo que no, de lo que es el Arte y lo que no lo es. Tal parece que en esas preguntas y premisas al aire, el artista contemporáneo Leonar do Morales rompe el cuadro del arte y basa así su intrigante ex posición. Hasta el 11 de julio tendrás oportunidad de entrar a la llamada Casa de las Monas, encontrarte con un techo enorme, ver las paredes blancas y vacías, a simple vista no hay nada, tal vez, decidirás desertar y salir, abandonar la exposición. Bus carás al más cercano para pre guntar a qué se refiere “La gran deza me persigue”, nadie res ponderá, esa es tu tarea y en el afán de encontrarla, regresarás al lugar, entrarás de nueva cuen ta y observarás con más minucia la inmensidad de la sala, de nuevo paredes blancas, el piso y los suelos, dos enormes cuartos blancos. La Casa de las Monas, aloja el silencio, caminarás, voltearás a todos lados, y sólo cuando viras tu mirada a esa esquina, a ese rincón izquierdo del recinto, caminarás presuroso y te acercarás, una lupa, cuatro palabras, dos elementos que arropan la exposición y leerás el mensaje. “¿Qué es el arte y qué no lo es?” , “¿Qué es lo bello y qué no lo es?”, preguntas que surgen en segundos. Criticarás la obra, te reirás, saldrás molesto u agradecido, reflexionarás, acusarás, se ñalarás, irrumpirás en varios tonos “perdida de tiempo y hasta de espacio”. Por otro lado venerarás o exclamarás “originalidad”, un mar de pensamientos buenos o malos te embargarán. Pero en esos segundos, minutos u horas ya descubriste la grandeza de Leonardo Morales. Antes de salir de la sala encuentras tres blogs con un texto y parte de las líneas que hay en él, hoy yacen aquí: “Cuando tienes demasiada gente en lugar, obtienes intolerancia y desprecio y rigidez y tensión y sarcasmo, desconfianza, ansiedad, cinismo, descontento, auto-compasión, malicia, sospecha, celos, esnobismo, estas son conocidas como las Artes”. Así lo escribe el curador Antonio Tun Naal. William Shakespeare escri bió: “No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande”. Afortunadamente las últimas líneas de esta frase no aplican en Leonardo Morales quien con la autocrítica crea su arte, su ironía, se percibe, se proyecta, se maximiza, se empequeñece, se reinventa, se exterioriza. Sólo queda preguntar ¿La grandeza te persigue o ya la encontraste? Honesto y fiel a sus ideas, el filósofo, escritor y crítico de arte Jorge Juanes vino a León y presentó su libro más reciente: T. W. Adorno individuo autónomo-arte disonante. Juanes ha escrito artículos y catálogos para artistas nacionales y extranjeros. Ha dado cátedra en la mayoría de las universidades del país. Es autor de libros como: Marx o la crítica de la economía co mo fundamento, La pintura novo hispana en los museos de México, Walter Benjamin: física del graffiti, Artaud /Dalí: Los suicidados del surrealismo. La galería Jesús Gallardo del Teatro Manuel Doblado fue el espacio para presentar la obra de 1,500 ejemplares en su primer tiraje, publicada por el sello editorial Magenta, Durante la presentación, a cargo de José Botaya Oest y Gastón Ortiz, se subrayó la importancia de Juanes desde su pensar en el arte, pues “lo aborda por el lado de su quehacer filosófico”. En su exposición sobre la obra de Adorno, uno de los fundadores de la Escuela de Frankfurt -que ha dado otros pensadores importantes como Herbert Marcuse o Jürger Habermas, condiscípulos de Adorno-, Juanes resaltó el valor del filósofo para quien el arte podía y debía ser un arma de resistencia contestataria, y quien además en conjunto con Max Horkheimer, acuñó y desarrolló el concepto de industria cultural. “Así como las sirenas sólo cantan para el que esta dispuesto a escuchar, el arte sólo lo percibe aquel que lo quiere ver”, bajo esta premisa, el autor rompió el silencio, Juanes explicó ante los más de 70 asistentes, el discurso del pensador más importante del siglo XX: Theodor W. Adorno, del cual realizó una serie de aportaciones desde el interior de sus obras. “La idea técnica, material, intencional irreductible y específica que Adorno adjuntaba al arte, no podría ser circunscrita de otro modo, además del totalitarismo y la barbarie creciente en los tiempos de la sociedad que vivió uno de los fundadores de la llamada Escuela de Frankfurt”. A punto de finalizar la ponencia, el escritor no concluyó hasta invitar a los asistentes a “escuchar”, pues a través de este canal, el receptor puede abrirse a experiencias múltiples que el arte ofrece, misma de la que se dijo parte, pues sin arte no existiría Jorge Juanes. FOTOS: JONATHAN CRUZ FOTO: FERNANDO SALAZAR CHÁVEZ Morado: bofetada al poder Page 2: